La situación en la Reserva Supaj Ñuñu vuelve a encender alarmas en Villa Allende. En diálogo con Karina Lombardi en el programa Anexados, Joaquín Elgueta detalló el estado del conflicto con la cantera El Gran Ombú, cuestionó el accionar de la empresa y advirtió sobre la “negligencia” y el silencio de las autoridades.
El conflicto se remonta a una intervención detectada meses atrás, cuando la minera avanzó sobre sectores sensibles de la reserva. “Habían ingresado en una zona roja, en una zona de sitios arqueológicos”, explicó Elgueta.
También recordó que esa situación derivó en una denuncia judicial que hoy mantiene frenada la etapa dos del emprendimiento: “Hay una orden judicial que impide el funcionamiento hasta que presenten toda la documentación. No la tienen completa”.
A partir de ese episodio se conformó una mesa de trabajo integrada por organismos técnicos, ambientales y representantes del Estado. Según el entrevistado, “venimos avanzando bastante bien”, especialmente en la necesidad de reglamentar el plan de manejo de la reserva.

“La reserva está constituida en ocho zonas, y cada una necesita una reglamentación específica: qué se puede hacer, cómo, con qué densidad, con qué impacto”, detalló.
En ese sentido, remarcó la importancia de un enfoque técnico e interdisciplinario: “Tenemos geólogos, geógrafos, biólogos… profesionales que piensan en el bienestar común, no en el interés de una empresa particular”.
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Sin embargo, el foco de mayor preocupación hoy está puesto en nuevas intervenciones detectadas en el territorio. Una de ellas es la instalación de un portón en un sector cercano al arroyo. “Es un atropello. Avanzaron sobre un predio de recursos hídricos y pusieron un portón literal. Ahora no se puede circular libremente”, denunció.
Para Elgueta, este tipo de acciones responden a una lógica empresarial que no respeta límites: “Es producto de la prepotencia de esta empresa”. Y fue más allá: “Nos están mintiendo vilmente. Hablan de remediación, pero ¿Cómo hacen para remediar un cerro? Es imposible”.
El impacto ambiental es uno de los ejes centrales del reclamo. “Si destruimos el cerro, destruimos nuestra base de reserva de agua”, advirtió, y cuestionó la viabilidad de los planes presentados por la minera: “No hay remediación posible. Sacaron la piedra y la vendieron. Eso no se recupera”.
También puso el acento en el valor colectivo del territorio: “La reserva es un bien común que trasciende la propiedad privada. No aplica eso de ‘hago lo que quiero porque es mío’. Hay normas que nos permiten vivir en armonía”.
Otro de los puntos críticos señalados durante la entrevista fue la falta de posicionamiento por parte de las autoridades locales. “Hay un silencio del Ejecutivo que preocupa. Si no dicen nada, parece complicidad”, lanzó. Y agregó: “¿Cuál es la opinión del intendente? ¿Qué piensa de todo esto? Necesitamos una postura”.
Además, cuestionó la naturalidad con la que la empresa avanza pese al conflicto social y judicial: “Trabajan como si nada. Ponen un portón, invierten dinero… algo hay que no sabemos”.

En paralelo, la comunidad continúa movilizada y recolectando firmas para exigir el cese de la actividad minera. “La gente está firmando para que la cantera se vaya. Hay un apoyo claro de la ciudadanía”, sostuvo.
Elgueta convocó a la participación comunitaria en la próxima asamblea del Consejo Municipal de Ambiente: “El 6 de mayo a las 18 horas vamos a transparentar todo lo que se viene trabajando y definir cómo seguimos”.
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Mientras tanto, el conflicto en Supaj Ñuñu sigue abierto, con una tensión creciente entre el desarrollo extractivo, la protección ambiental y el rol del Estado en la regulación de un territorio clave para el futuro hídrico y patrimonial de la región.
Finalmente, insistió en la necesidad de una postura clara por parte de las autoridades: “No alcanza con correrse o decir que no tienen injerencia. La sociedad necesita saber qué piensan y de qué lado están”.

De otros portones y otros tantos
Elgueta también vinculó este avance con una lógica que se repite en la ciudad. “Es la misma estructura y lógica de prepotencia”, afirmó sobre los portones instalados en distintos sectores de Villa Allende, y cuestionó que se restrinjan accesos históricos.
En esa línea, fue crítico con la gestión municipal: “Hicieron pelota los ingresos de la ciudad y gastan una fortuna en portones. ¿En serio creen que así nos cuidan?”. Y cerró con un planteo directo: “No alcanza con el silencio, necesitamos saber de qué lado están”