Vino naranjo: volver a lo ancestral para maridar el presente

Ayer, mientras en Anexados se armaba la charla de siempre entre café, mates y mensajes que van y vienen, alguien por ahí tiró: “Colo, ponete las pilas”. Y yo solo puedo decir una cosa: cuando me desafían… yo cumplo. Las fotos en redes son testigo: la picada llegó, el vino también, y en la mesa de la Nexo se abrió paso un protagonista especial, un naranjo de Macollo, perfecto para cerrar noviembre con brindis, disputa amistosa y buen maridaje.

Todo esto nació, debo decirlo, de una envidia. Sí, aunque no sé si existe la sana. Mercedes Basile, que en este programa cuida las finanzas de todos, siempre protestó porque en un año de columna nadie la saludaba. Llego yo, y empiezan los mensajes, las recomendaciones, los saludos de Marcos Juárez, San Francisco… y ahora incluso Río Cuarto. Así que, ya ven: la picada fue apenas un desenlace lógico.

Volver a la raíz: ¿qué es un vino naranjo?

En otras columnas hablamos de cómo se vinifica un blanco, prensado, separación de pieles, mosto limpio, y un tinto, maceración con pieles para extraer color y estructura.
El naranjo rompe esa lógica: se hace con uvas blancas, pero se vinifica como si fuera tinto.

Es decir:

  • hay molienda,
  • pero no se separa el orujo,
  • el mosto permanece en contacto con las pieles,
  • y la oxidación natural otorga ese color que va del amarillo profundo al ámbar.

Lejos de ser una moda moderna, este método es el más antiguo que existe. Apareció hace más de 5.000 años en Armenia, donde se encontraron tinajas de barro con restos de ácido tartárico. Con el tiempo, los romanos, fanáticos del vino blanco límpido, empezaron a clarificar, y la estética del vino transparente desplazó al ancestral naranjo.
Hasta que volvió. Primero en Georgia y Armenia; después en Italia y Francia. Y en Argentina resurgió en 2011 gracias a Matías Michellini.

La historia es hermosa: Michellini buscaba un vino que acompañara mejor las mollejas grilladas. El blanco que él prefería no tenía estructura y el tinto le sobraba. Entonces pensó: ¿y si vinifico una uva blanca como un tinto?
Así nació Brutal, un torrontés turbio, sin filtrar, que dio inicio a la nueva ola de naranjos argentinos.

Macolo: un naranjo artesanal

El que trajimos a la mesa es un Macolo Chardonnay, vinificado:

  • con cosecha manual,
  • selección de granos a mano,
  • sin intervención mecánica,
  • y con un proceso que muchas bodegas biodinámicas están recuperando:
    maceración prolongada con pieles y crianza en tinajas de barro o huevos de concreto.

Estos vinos, al permanecer tanto tiempo en contacto con el hollejo, tienen taninos, estructura y menor necesidad de agregados de anhídrido sulfuroso.
Y sí: a veces son turbios. No es defecto. Es propósito. Es identidad.

LEER TAMBIÉN: https://nexofm.com.ar/riesling-la-cepa-blanca-sofisticada-que-gana-terreno-en-argentina/

¿En qué se diferencia de un blanco o un espumoso?

En casi todo.

  • El vino blanco es ligero, sin taninos, sin rugosidad.
  • El naranjo tiene cuerpo, estructura y taninos suaves que limpian la boca.
  • No tiene nada que ver con el espumoso aromatizado con cáscara de naranja (como el aperitif de Chandon).
  • Es pura uva: el nombre naranjo se refiere solo al color.

Podríamos decir que un naranjo está a mitad de camino entre un blanco untuoso y un tinto muy tenue. Eso lo convierte en un vino extremadamente versátil para acompañar comidas.

Maridajes ideales (y reales)

El naranjo admite una gama enorme:

  • Quesos duros
  • Pescados de río (que seguimos subestimando en Córdoba)
  • Carnes blancas
  • Asado o costillar
  • Mollejas grilladas, como en la idea original de Michellini

Y ayer surgió uno inesperado, cortesía de Mercedes Basile:
patita de chancho.

Un fiambre complejo, lleno de condimentos bien cordobeses. Y sí: debe decirse, podría ser un gran maridaje. A mí me recordó a mi viejo, que hacía patitas caseras en la carnicería. No la probé con naranjo, pero estoy seguro de que funcionaría.

¿De qué uvas puede hacerse un naranjo?

De cualquier variedad blanca.
En Argentina, dos funcionan especialmente bien:

  • Torrontés – nuestra uva insignia para naranjos expresivos.
  • Chardonnay – versátil para espumosos, tranquilos, vinos jóvenes, de guarda y naranjos.

Más adelante tendremos columna especial sobre Chardonnay, porque se lo merece.

Brindis final

En una mañana que arrancó con desafíos, bromas y un poco de “envidia sana”, terminamos hablando de un vino que es historia pura y tendencia actual al mismo tiempo.
Un vino que une lo ancestral con lo moderno y que nos recuerda que, antes que nada, el vino es una experiencia compartida.

Brindemos por eso.
Y por las picadas que vendrán.
Y por seguir discutiendo, con copa en mano, todos las semanas en Anexados.

ESCUCHA LA COLUMNA COMPLETA DE DARIO SALAZAR – EL NEGRO SOMMELIER – SOBRE EL VINO NARANJO EN ANEXADOS


One thought on “Vino naranjo: volver a lo ancestral para maridar el presente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *