Blends: cuando el vino enseña que el todo siempre puede ser mejor

Diciembre es ese mes en el que todo se mezcla: despedidas, balances, encuentros, brindis improvisados y mesas compartidas. Y no hay mejor excusa que el cierre de año para hablar de blends, no solo desde el vino, sino también desde la vida.

Así lo planteó Dario Salazar –El Negro Sommelier– en su columna de este miércoles en Anexados (lunes a viernes de 9 a 12 por Nexo FM 93.9), en un clima distendido, con empanadas sobre la mesa, copas que iban y venían y una idea central muy clara: un blend siempre busca mejorar a las partes.

El blend como filosofía

Un blend no es otra cosa que una mixtura pensada para que el resultado sea mejor que cada elemento por separado”, explicó. Y rápidamente llevó el concepto más allá del vino: amistades, familia, equipos de trabajo, proyectos compartidos. Todo funciona bajo la misma lógica.

En el mundo del vino, el blend, también llamado corte, assemblage o coupage, puede realizarse con distintas cepas, distintas añadas o incluso distintos terroirs. No se trata de “salvar defectos”, sino de potenciar virtudes.
El enólogo hace un blend porque cree que cada parte es perfectible y que juntas pueden lograr algo superior”, sostuvo.

Un ejemplo bien argentino

Durante la columna, el vino elegido para acompañar las empanadas fue un corte compuesto por 50% Malbec, 30% Cabernet Franc y 20% Tannat.
El Malbec, como cepa insignia argentina, aporta identidad y volumen; el Cabernet Franc suma elegancia y frescura; y el Tannat, potencia y estructura.

El resultado es un vino mejor que cada una de sus partes por separado. Ahí está la magia”, resumió el Negro, comparando el trabajo del enólogo con el de un alquimista.

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Blends de cepas, de añadas y de lugares

No todos los blends son iguales. Pueden elaborarse mezclando:

  • Cepas distintas, lo más habitual.
  • Añadas diferentes, logrando vinos de enorme complejidad.
  • Terroirs distintos, combinando parcelas y regiones.

Como ejemplo destacado, Salazar mencionó el Carrascal Assemblage de Bodega Weinert, un vino que reúne 11 añadas (2004 a 2022) y varias cepas en una sola botella. “Imagínense el trabajo y la cabeza de ese enólogo”, señaló.

Animarse a salir del monovarietal

El mensaje fue claro: hay que animarse.
Animarse a dejar el vino de siempre, a preguntar en la vinoteca, a probar blends simples o complejos, tintos o blancos. “No hay que tenerle miedo al vino”, insistió.

En ese sentido, destacó el rol de quienes comunican sobre vinos: bajar la información, hacerla cercana, quitar solemnidad y acercar al consumidor a nuevas experiencias.

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¿Y el maridaje?

Todo depende del blend:

  • Blancos con buena acidez: ideales para pastas y pescados.
  • Tintos equilibrados: perfectos para empanadas y carnes.
  • Cepas potentes (Tannat, Petit Verdot): grandes aliados de platos intensos como el cordero.

Este blend en particular, dijo entre risas, “va perfecto con un buen bife de chorizo”.

Cierre de año, cierre de copa

Entre bromas, reflexiones y brindis anticipados, la columna cerró con una idea que atravesó todo el encuentro: la suma de partes siempre puede generar algo mejor.
En el vino, en los proyectos y también en los vínculos.

Yo soy el Tannat”, dijo el Negro, despidiéndose con humor y carácter.
Y así, entre risas y copas compartidas, Anexados cerró una columna que fue, como todo buen blend, equilibrada, intensa y memorable.

ESCUCHA LA COLUMNA COMPLETA DE DARIO SALAZAR – EL NEGRO SOMMELIER, EN ANEXADOS

DARIO SALAZAR – EL NEGRO SOMMELIER

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