La suspensión de un torneo de fútbol organizado por vecinos del barrio Mataderos, en La Calera, derivó en un fuerte conflicto durante el fin de semana, con incidentes, protestas y la posterior intervención del municipio que terminó desmantelando la cancha donde se iba a disputar el campeonato.
Según indicaron desde el municipio, el evento no contaba con habilitación y se desarrollaría en una zona considerada de alto riesgo. Las autoridades señalaron además la imposibilidad de garantizar condiciones básicas de seguridad para la jornada, como la presencia de servicios de emergencia.
En ese contexto, empleados municipales se presentaron en el lugar horas antes del torneo para retirar los arcos instalados en el predio donde se realizaría la actividad. La intervención generó una fuerte reacción de algunos vecinos, quienes rechazaron la medida y se produjeron momentos de tensión con las cuadrillas municipales, incluyendo daños a vehículos oficiales.

Desde el gobierno local sostienen que la decisión estuvo vinculada también a preocupaciones por situaciones de violencia registradas en el sector en los últimos años, relacionadas con disputas entre bandas vinculadas al narcomenudeo.
Sin embargo, vecinos del barrio defendieron el torneo y aseguraron que se trataba de una actividad comunitaria con fines solidarios. Además, señalaron que la cancha existía desde hace décadas y que era mantenida por los propios habitantes del sector como un espacio de recreación para niños y jóvenes.
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Tras los incidentes, el conflicto escaló durante la jornada del domingo cuando, por orden municipal, maquinaria y camiones avanzaron sobre el predio para desarmar la cancha y retirar definitivamente los arcos, lo que generó un nuevo reclamo de los vecinos.
Como parte de la protesta, habitantes del barrio realizaron cortes parciales sobre la ruta E-64, denunciando lo que consideraron un atropello y reclamando mayor diálogo con las autoridades.
En paralelo, empleados municipales radicaron denuncias en la Unidad Judicial de La Calera por amenazas, daños y agresiones ocurridas durante los incidentes.
El hecho abrió un fuerte debate en la ciudad serrana entre quienes respaldan la intervención del municipio por motivos de seguridad y quienes cuestionan la eliminación de un espacio de encuentro comunitario en el barrio.