El uso de teléfonos celulares en las escuelas se convirtió en uno de los grandes debates educativos del momento. Distracción en clase, problemas de convivencia, exposición en redes, apuestas online y riesgos como el grooming forman parte de una agenda que preocupa a docentes, directivos y familias.
En Córdoba se presentó un proyecto de ley para prohibir su utilización en el ámbito escolar, mientras que en la Provincia de Buenos Aires ya fue aprobada una normativa que restringe el uso de celulares en las escuelas.
En este contexto, distintas instituciones comienzan a tomar medidas propias. En Villa Allende, el Instituto General San Martín, conocido como el “17 de Agosto”, implementó desde este año una modalidad que limita el uso durante toda la jornada escolar.

Regular, no prohibir
La directora de la institución, Mariana Cabrera, explicó en diálogo con Radio Nexo que la decisión no apunta a la prohibición absoluta sino a una regulación clara dentro del acuerdo escolar de convivencia: “No prohibimos, regulamos el uso”.
Según detalló, el celular puede ser traído a la escuela si la familia así lo decide, pero permanece guardado: “No se puede usar en el aula, ni en el recreo, ni en el patio, ni en ningún momento de lo escolar, salvo que el docente lo planifique con fines pedagógicos”.
El dispositivo, en caso de asistir con él, “permanece todo el tiempo en la mochila”.
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Atención, aprendizaje y riesgos digitales
Desde la institución remarcan que el objetivo principal es pedagógico. “Nos resta posibilidades de aprendizaje y posibilidades de atención”.
Cabrera señaló que las notificaciones constantes y las dinámicas de las redes sociales generan una demanda permanente de conexión y dependencia de los y las estudiantes con el dispocitivo: “Tenemos tecnologías que los convocan cada tres o cinco minutos”.
También advirtió sobre otras problemáticas asociadas:
- Exposición sin conciencia de la huella digital.
- Publicaciones agresivas o anónimas.
- Bullying y grooming.
- Apuestas online que “salieron de la agenda periodística, pero no de la realidad”.
“Es una lucha desigual en recursos y en formas”, reconoció.

Primeros cambios en la dinámica escolar
Aunque la medida recién comienza, ya se perciben modificaciones en la vida cotidiana del colegio.
“El secundario tenía recreos muy silenciosos y estamos empezando a tener más bulla, más voces”.
La institución promovió juegos de mesa y mesas de ping-pong para incentivar la interacción presencial, con buena recepción inicial por parte de los estudiantes.
Un trabajo compartido
La directora subrayó que el desafío no termina en la puerta de la escuela y que es clave el acompañamiento familiar.
“Pensamos que están seguros porque están en la habitación con el celular, pero el mismo riesgo que está en la calle, con otra forma, está dentro del celular”.
Ya comenzaron reuniones con familias de primer año y el equipo de orientación continuará abordando la temática durante el año.

Otras experiencias en la ciudad
También en nuestra ciudad, el Colegio 5 Ríos implementó un sistema de cofres donde alumnos y docentes guardan sus celulares durante las clases, otra modalidad que busca reducir distracciones.
El debate está planteado y atraviesa a toda la comunidad educativa. La pregunta ya no es si la tecnología forma parte de la vida escolar, sino cómo integrarla sin que afecte la calidad educativa y los vínculos.
Como resumió Cabrera: “El desafío es que no sean las tecnologías las que utilicen a los chicos, sino que ellos las usen como herramienta”.
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