Juan Miguel Ceballos, referente de la Secretaría de Derechos Humanos, Trata y Género de Córdoba, habló con Radio Nexo sobre el reciente hallazgo de restos óseos en el Centro Clandestino de Detencion “La Perla”. El descubrimiento reaviva la esperanza de avanzar en la búsqueda de personas desaparecidas durante la dictadura, en una campaña que lleva más de 20 años de trabajo e investigación.
—Miguel, ¿cómo recibió este hallazgo y qué significa para ustedes?
Estamos muy esperanzados. Este hallazgo, aunque incipiente, nos genera muchas expectativas. Después de 20 años de campañas, investigaciones y trabajo en terreno, encontrar restos óseos humanos en el predio de La Perla es una señal muy fuerte. Recién estamos en los primeros días de esta nueva etapa de prospección y ya tuvimos este resultado. Nos quedan 65 días de campaña en un predio de unas 10 hectáreas. Lo ocurrido es sin duda alentador.

—Durante la conferencia mencionaron que este avance fue posible gracias a un nuevo sistema de búsqueda. ¿De qué se trata?
Sumamos muchos elementos durante estos años. Los testimonios de sobrevivientes, los tiempos que tardaban los camiones en salir y volver del predio, las declaraciones de personas que trabajaban en la zona, como Solanille, quien dijo haber visto enterramientos clandestinos, fueron piezas del rompecabezas.
En 2023 incorporamos tecnología: un avión con sistema LiDAR —que utiliza rayos láser para mapear el terreno— sobrevoló el predio de La Calera y José de la Quintana. También contamos con dos fotografías clave, una de julio y otra de agosto de 1979, que muestran cambios sustanciales en el terreno. Esos elementos fueron determinantes para definir el área actual de trabajo.
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—Se habló de que no se trata de una fosa común. ¿Qué implica esto?
No puedo dar muchos detalles porque la investigación está en curso. Pero sí podemos decir que, por las características del hallazgo, no se trataría de una fosa común. Los restos están diseminados, lo que plantea otra forma de análisis e interpretación en la causa.

—Una vez encontrados los restos, ¿cuál es el proceso para identificarlos? ¿Cuánto tiempo puede tomar?
Es un proceso largo. La campaña de este año contemplaba un tipo de trabajo en terreno, pero el hallazgo modificó por completo la planificación.
Ahora debemos procesar grandes volúmenes de tierra. Se trabaja con trincheras —de hasta 90 metros de largo, 1,20 de ancho y 2,20 de profundidad—, lo que genera toneladas de tierra que deben analizarse minuciosamente.
Luego sigue una etapa de clasificación, y después el análisis: datación, determinación de sexo, etc. Recién entonces se seleccionan las muestras más aptas para hacer pruebas de ADN, que se cotejan con el Banco Nacional de Datos Genéticos y el del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Pedimos paciencia. Aprovecho también para invitar a los familiares que no hayan dado su muestra a que lo hagan ahora.
—¿Dónde pueden acercarse las personas interesadas en aportar su muestra de ADN?
Pueden comunicarse con la Secretaría al 433-4772, o acercarse directamente al Juzgado Federal Nº3. También pueden hacerlo a través de “Abuelas de Plaza de Mayo – filial Córdoba“, quienes gestionan voluntariamente muchas de estas búsquedas. Nosotros derivamos todos los casos judicializados, pero también estamos a disposición para asesorar.

—¿Qué pasa con las personas que tienen dudas sobre su identidad?
También pueden acercarse. Hay niñas y niños que todavía no han sido identificados. Toda persona que tenga dudas puede dirigirse a Abuelas o al Juzgado. Es un proceso voluntario, confidencial y muy importante para el derecho a la identidad.
—¿La campaña de búsqueda puede extenderse más allá de los 70 días previstos?
Es algo que evaluaremos junto al Equipo Argentino de Antropología Forense. Como recién comenzamos, la decisión se tomará en base a los resultados obtenidos y las necesidades que surjan durante el trabajo en terreno.
—Desde organizaciones sociales y ambientalistas surgió preocupación por el anuncio de una obra vial en la zona. ¿Qué se sabe de eso?
El tema del camino que se mencionó —para unir La Calera con Malagueño dentro de la Reserva de la Defensa— es independiente de nuestro trabajo. Sin embargo, por pedido del fiscal Trotta, el Juzgado Federal 3 tomó contacto con “Caminos de las Sierras”, la empresa mencionada en los medios, y se les notificó oficialmente que cualquier intervención deberá ser previamente autorizada por el juzgado.
Hasta hoy, no hay ningún pedido formal presentado. Pero sí, cualquier obra debe ser autorizada por el Juzgado Federal, dado que hay medidas de no innovar sobre esa zona.

—Pero al tratarse de una misma reserva, ¿el área de búsqueda podría ampliarse?
Eso dependerá del desarrollo de la investigación. Hoy estamos trabajando en un área específica, pero si surgen indicios que lleven a ampliar la búsqueda, se evaluará en su momento. Lo importante es que la opinión pública sepa que el juzgado tiene control sobre esa zona y que no se puede intervenir sin su autorización.
La entrevista con el Dr. Juan Miguel Ceballos deja en claro la magnitud de lo que está en juego: memoria, verdad y justicia. A 40 años del regreso de la democracia, la esperanza de identificar a las personas desaparecidas sigue vigente. Y el compromiso institucional, también.
LA ENTREVISTA COMPLETA AL DR CEBALLOS EN ANEXADOS