Tras varios meses de obra, cortes y dificultades para vecinos y comerciantes, la avenida Bodereau empieza a mostrar su nueva postal. Este tramo habilitado suma infraestructura vial, desagües pluviales y red cloacal, en una intervención que busca mejorar la circulación y resolver problemas históricos de la zona.
La inauguración contó con la presencia del gobernador Martín Llaryora y el intendente de Villa Allende, Pablo Cornet, quienes destacaron el impacto regional de una obra que conecta Villa Allende con Saldán y Córdoba y que forma parte de un proyecto integral de 3,7 kilómetros.
EL móvil de Radio Nexo estuvo presente en la cobertura y pudo dialogar con las autoridades. “Ahora queda una avenida espectacular, con una fluidez que le da al tráfico, mejora la seguridad vial, pero también levanta toda la zona”, señaló Llaryora durante el recorrido.

Pero debajo del nuevo asfalto hay buena parte de la transformación. La intervención incorpora desagües pluviales y colectores cloacales, dos obras claves para una zona que históricamente tuvo inconvenientes con el escurrimiento del agua y el uso de pozos negros.
“Es una obra histórica, programada hace muchísimos años”, sostuvo el gobernador, quien remarcó que las primeras lluvias ya permitieron comprobar el funcionamiento del nuevo sistema de drenaje: “Los vecinos ya tuvieron la primera lluvia acá y vieron cómo el agua escurrió de una manera maravillosa”.
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Una obra esperada… y también padecida
La nueva avenida llega después de un proceso mucho más largo y complejo de lo que inicialmente esperaban quienes viven y trabajan sobre Bodereau. La obra había comenzado en noviembre de 2025 y, durante meses, los comerciantes debieron convivir con cortes, maquinaria, dificultades de acceso y una menor circulación de clientes. En mayo, Nexo había reflejado el impacto económico que atravesaban los comercios de la zona y los reclamos por la extensión de los trabajos.
Ese costado también estuvo presente durante la inauguración. Cornet reconoció que para los comerciantes “ha sido un periodo muy duro” y expresó su expectativa de que la nueva infraestructura permita recuperar actividad: “Ahora espero que impacte en mejores ventas y todo, porque probablemente esta calle se empiece a usar mucho más que antes”.

Para el intendente, además, el valor de Bodereau excede los límites de Villa Allende. “Estas obras, que ya tienen una mirada regional, son las obras que deben hacerse para pensar de una vez por todas regionalmente”, afirmó.
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Cloacas, desagües y lo que viene
Uno de los próximos pasos será avanzar con las conexiones domiciliarias a la red cloacal. Cornet explicó que el municipio comenzará por unas 600 viviendas, con el objetivo de ampliar progresivamente esa cifra hasta alcanzar entre 2.000 y 2.500 conexiones.
“Necesitamos vivir mejor y ambientalmente eso es un impacto muy nocivo, no solamente en la napa, en los arroyos, en todo”, sostuvo el intendente.

La obra también se vincula con otro de los grandes desafíos de la zona: la seguridad vial y el escurrimiento del agua. En ese sentido, Cornet anticipó que se trabaja junto a la Provincia sobre distintos puntos críticos de los arroyos y en tareas de mantenimiento de cauces, mientras el municipio prepara su esquema de prevención ante posibles lluvias intensas.
La transformación de Bodereau, entonces, recién empieza a verse en superficie. Después de meses de tierra, desvíos y persianas bajas, la avenida recupera circulación y presenta una infraestructura que apunta a cambiar la conexión entre Villa Allende, Saldán y Córdoba.
Ahora queda el otro desafío: que los beneficios de la obra lleguen también a quienes tuvieron que sostenerla mientras las máquinas avanzaban.