Una tragedia golpeó en los últimos días a Dora, vecina de la zona de Los Manantiales, en Río Ceballos, cuando un incendio destruyó casi por completo su vivienda. Afortunadamente, no hubo víctimas fatales: su hijo, que se encontraba en el lugar al momento del siniestro, logró salir con lesiones leves gracias a la rápida intervención de vecinos que evitaron que ingresara nuevamente a rescatar pertenencias.
En diálogo con Anexados, Dora relató que el fuego habría comenzado por un desperfecto eléctrico en una instalación de energía solar. “Tenía una luz LED que venía parpadeando desde hacía días. Creemos que quedó encendida durante la noche, se produjo un cortocircuito y el fuego tomó la madera de la estructura, que era altamente inflamable”, explicó. La casa, construida mayormente con madera y cañas, fue consumida casi por completo.
Las pérdidas materiales fueron totales. Sin embargo, un arquitecto que visitó el lugar confirmó que parte de las paredes y los cimientos podrán recuperarse, lo que permitirá iniciar la reconstrucción sobre la estructura existente.

Más allá del impacto material, Dora remarcó el dolor por la pérdida de objetos afectivos: fotografías de sus hijos, recuerdos familiares y pertenencias heredadas. “Eso es lo que más duele”, expresó.
A pesar de todo, su testimonio estuvo marcado por una profunda fortaleza emocional. “Toda crisis es una oportunidad. Si me hundo, no ayudo a mi hijo ni a mí. Hay que mirar el vaso lleno”, afirmó. Conmovió también al compartir una reflexión: “Si cualquier ser de la naturaleza puede hacerse su refugio, ¿cómo no voy a poder yo reconstruir mi casa?”
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Actualmente, Dora se aloja de manera provisoria en un quincho que no fue alcanzado por las llamas, sin baño ni cocina, resolviendo día a día su situación con gran esfuerzo y creatividad. La comunidad ha sido clave: vecinos, bomberos y el centro vecinal de Agua del Peñón colaboraron con donaciones de alimentos, vajilla, ropa y elementos esenciales. “Sentí una red de amor inmensa. Cuando los humanos nos organizamos para ayudar, somos muy poderosos”, destacó.

Cómo colaborar
Para avanzar con la reconstrucción, Dora necesita principalmente ayuda económica y materiales de construcción. El objetivo prioritario es levantar el techo, considerado la etapa más urgente de la obra. También se reciben donaciones de cemento, hierro, ladrillos y otros materiales.
Quienes deseen colaborar económicamente pueden hacerlo a través de alias y cuentas habilitadas por vecinos y una maderera local, para garantizar transparencia en el destino de los fondos. Los datos de contacto y medios de aporte se comparten a través de los flyers comunitarios que circulan en redes y grupos barriales.
“Por pequeña que sea la ayuda, todo suma”, remarcó Dora.
Entre los restos de la casa, quedó en pie una pintura que ella misma había realizado en el frente de la vivienda: una bailarina minoica con una caja en la mano, símbolo del mito de Pandora. La obra no fue alcanzada por el fuego. “Después de todas las desgracias, en el fondo de la caja queda la esperanza. Eso es lo que siento hoy”, dijo emocionada.
La historia de Dora no solo refleja una pérdida, sino también la fuerza de la resiliencia y la solidaridad comunitaria que emerge cuando más se necesita.