La limpieza de los arroyos de Villa Allende vuelve a poner sobre la mesa un problema que se repite: la basura que se arroja en sus cauces y dificulta el escurrimiento del agua. Según informó la Municipalidad, ya se retiraron alrededor de 108.000 kilos de residuos de los arroyos Seco y Saldán, pero en algunos sectores los desechos reaparecen apenas unas horas después de los trabajos.
En diálogo con Anexados, Nancy Paz, secretaria de Ambiente y Servicios Públicos, contó que las tareas de limpieza se realizan periódicamente y que la preocupación crece ante la posibilidad de nuevas lluvias. “Terminamos las tareas a las 14 horas y ya a las 18 horas tenés nuevamente basura sobre el arroyo”, explicó la funcionaria.

Entre los residuos encontrados hay elementos voluminosos, como lavarropas, cocinas y colchones, que exceden por mucho la basura que puede quedar por un descuido. Paz señaló que, especialmente en el arroyo Seco, algunos de los propios frentistas arrojan desechos y terminan obstaculizando el cauce.
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“Necesitamos los arroyos libres para que el agua pueda escurrir como corresponde”, remarcó. En ese sentido, pidió mayor compromiso de la comunidad y recordó que Villa Allende cuenta con recolección domiciliaria tres veces por semana y retiro de poda embolsada los martes y jueves.

Por el momento, el municipio apuesta al diálogo y al trabajo territorial con los vecinos para modificar estas conductas. Sin embargo, Paz advirtió que, si la situación no cambia en los próximos meses, podrían comenzar a aplicarse infracciones.
La limpieza no es solo una cuestión de orden urbano: mantener los cauces despejados resulta fundamental para prevenir complicaciones durante las tormentas y reducir los riesgos para quienes viven aguas abajo. La funcionaria también apeló a la memoria de la inundación de 2015 para insistir en la importancia de cuidar los arroyos entre todos.