Mendiolaza decidió anticiparse a una problemática que viene generando debate en distintas ciudades de Córdoba. Esta semana, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que prohíbe la actividad de cuidacoches y limpiavidrios en la vía pública sin autorización municipal.
La medida se enmarca en los cambios impulsados recientemente por la Provincia a través de la Ley 11.117, que otorga a cada municipio la posibilidad de definir si regula o prohíbe este tipo de actividades vinculadas al uso del espacio público.
De esta manera, la ciudad se suma al camino elegido por Villa Allende, que también optó por la implementación del sistema de estacionamiento VA Parking, mientras que la ciudad de Córdoba avanzó con un esquema de reconversión de los tradicionales “naranjitas” dentro del nuevo sistema de estacionamiento medido digital.

Según establece la ordenanza aprobada, quedará prohibida la actividad de cuidado de vehículos en espacios públicos sin autorización municipal, ya sea que se ofrezca de manera gratuita o mediante el cobro de dinero. La normativa también alcanza a quienes realicen tareas de vigilancia, reserva de lugares o facilitación del estacionamiento.
Además, el texto impide la implementación de sistemas de estacionamiento que contemplen intermediación humana, ya sea a través de cooperativas, organizaciones o particulares. El estacionamiento en la vía pública continuará siendo libre y gratuito, salvo que en el futuro se implemente un sistema completamente digital mediante una nueva ordenanza.
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La iniciativa fue presentada días atrás por la concejal Palacio, analizada en comisión y finalmente aprobada en sesión. Entre los argumentos expuestos durante el debate se destacó la intención de prevenir situaciones que en otras ciudades derivaron en conflictos relacionados con presiones a conductores, ocupación irregular del espacio público y falta de controles.
La ordenanza también incorpora la prohibición de limpiar parabrisas o vidrios de vehículos en la vía pública sin la correspondiente autorización legal, una actividad que suele generar reclamos en distintos centros urbanos.

Debate en el recinto
El tratamiento del proyecto no estuvo exento de discusión. La concejal Melina Catraro manifestó su desacuerdo con una prohibición total y planteó que, en localidades de menor escala como Mendiolaza, estas tareas suelen ser realizadas por vecinos o familias de bajos recursos como una alternativa laboral.
Durante el intercambio, otros concejales defendieron la medida argumentando que se trata de una actividad informal y precarizada, y que la decisión busca evitar que la problemática se instale en la ciudad.
Tras el debate y un cuarto intermedio, la edil se retiró de la sesión por cuestiones personales. Finalmente, la ordenanza fue aprobada por unanimidad de los concejales presentes.
