El desafío de en lentecer el tiempo

Locales 04 de marzo Por
Pareciera que la vida es un viaje en los que los viajeros nunca quieren llegar a destino. Estela Moro en su columna de Adultos Mayores
abuelos

Pareciera que la vida es un viaje en los que los viajeros nunca quieren llegar a destino, más aún cuando se va acercando al mismo se trata de enlentecer el tiempo alargando cada trayecto lo más que se pueda pero el vehículo del tiempo es inexorable y desde siempre en todos los tramos y los momentos tuvo y tiene y tendrá la misma exacta impertérrita velocidad.

Se han  logrado desarrollar innumerables y variadas técnicas anti-ege otros tantos métodos para  dilatar el estado de bienestar,  pero en nada se ha modificado   el inexorable paso del tiempo.

Este tiene mil caras, tantas como seres envejecientes hay .Para algunos es un monstruo que se acerca, lo invade y lo estrangula, la más cruenta de las sensaciones. Para otro algo inevitable y se tiene que resignar al destino cruel, mortificándose permanentemente y esta actitud extendiéndola a    todo su entorno donde va creando un halo de adversidad y por ende indefectiblemente surge  el aislamiento “la soledad tan mentada y reclamada”.  

O quizás   otra opción  sería erguirse ante el desafío de los años, donde hay muchas posibilidades para vivirlas a pleno siempre  que se quiera y decida hacerlo, no obstante hay que  adaptase a esta nueva realidad.

También hay que  descubrir nuevas opciones como el tiempo libre, la recreación como herramienta de salud, el esparcimiento cotidiano, los nuevos lazos de afectividad del  que está más allá del estrecho círculo de los familiares pero son tan efectivos como estos. Salir de la obligatoriedad para introducirse en el hacer creativo con producción indeterminada. Se hace desde el gusto el placer por el mero hecho de rendirse a las ganas o aún más “a la reales ganas “ (dándole a estas un estatus imperial, como en la otrora infancia)  al deseo de vivir de esa manera.

Creado e inspirado desde lo más profundo de este ser liberado que se es hoy. Solo hay que determinarse a cruzar el puente entre la tan deslumbrante juventud y la vejez,  soltar un pasado que en la mayoría está idealizado y fantaseado, sanarlo y así poder extraer las riquezas del mismo, de lo contrario se perderá en el olvido o en el mejor de los casos en la irrealidad, aliviar la carga con un profundo desapego para poder re-significarse para este momento y lograr adueñarse de un presente como regalo de la vida----donde prevalezcan una visión de esperanza, se sienta la plenitud en cada momento, sentirse íntegro y sobre todo digno y así, de este  modo  proyectar un futuro quizás breve pero pletórico de satisfacciones.

Mgter. Estela Guadalupe  Moro

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