HAY TURISTAS PERO CON PERFIL GASOLERO EN LAS SIERRAS

Locales 20/02/2017
La comida, evidencia de un turismo más gasolero.

En Carlos Paz se acentuó una característica del consumo: los visitantes ahorran, sobre todo en sus salidas gastronómicas. Hamburguesas, “choris”, lomitos y panchos les ganan por goleada a los platos “gourmets”.

“Se ve gente en las Sierras, pero el consumo es bajo”, dicen los empresarios gastronómicos de Villa Carlos Paz casi a coro. Algunos hablan de una baja del 10 por ciento en las ventas con respecto a la temporada pasada, que no había sido de las mejores.

El turismo “gasolero” impacta más en bares y en restaurantes que en los sitios dedicados al alojamiento. Varios hoteleros de diferentes localidades turísticas coinciden en que este verano se percibe que la gente se queda más en los hoteles y en las cabañas, y sale menos a comer afuera o a hacer excursiones.

En ese marco, en Villa Carlos Paz viene creciendo un hábito de consumo desde hace varios años vinculado con las comidas rápidas y de menor costo. Las pancherías al paso y las compras de sándwiches en quioscos o en mercaditos no acusan una merma en sus ventas. Por el contrario.

En un local de la calle Juan B. Justo, a metros de la peatonal, se puede comer un pancho gigante y tomar una gaseosa por 50 pesos. Otra “promo” atractiva incluye dos lomitos por 190 pesos y una “superhamburguesa” con papas y gaseosa por 75 pesos. 

Los jóvenes van a lo más rápido y rendidor. Por ese público juvenil que las inunda, las pancherías casi nunca cierran. El local que McDonalds tiene en pleno centro también es un imán para ese público.

La otra cara de la moneda –y del fenómeno de consumo gasolero– está entre los restaurantes más tradicionales y de cartas más elaboradas o variadas.

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