UNA NOCHE DEL RECUERDO PARA CERRAR LAS BODAS DE ORO DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE PEÑAS

Festivales 08 de febrero Por
El Festival de Villa María corona con una noche perfecta la edición de los 50 años. Desde temprano, un auditorio a pleno celebra una programación de lujo, integrada por Luciano Pereyra, Carlos Vives y Abel Pintos.

La jornada final del martes comenzo temprano en la tarde con la actividad que encabezo el  intendente de Villa María, Martin Gill entrego una distinción por sus 20 años de trayectoria, a la cantante Soledad Pastorutti en el marco de la 50º edición del Festival Internacional de Peñas de Villa María. El evento se realizó en el centro cultural. 

La apertura musical fue de India Martínez en su primera presentación en Argentina. Se la había visto por el escenario el sábado junto a Franco De Vita, y en su presentación hizo otro dúo con Soledad. Se esperaba que más tarde volviera con Abel Pintos.

Los gatos no ladran abrió el segmento de esta cordobesa de España, y siguió con 90 minutos. Arrancó aplausos cada vez que llevaba su voz hacia arriba. Uno de sus momentos más aplaudidos fue cuando hizo Zamba para Olvidar con la cantante de Arequito. Redondeó una actuación más que satisfactoria en su debut.

Luciano Pereyra fue el primero de los platos fuertes de la noche de cierre. Comenzó con Eres mi vida ante un estadio repleto desde temprano, y que le respondió plenamente, como era de esperarse.

Mariano Iúdica volvió anoche como el conductor de garganta desbordada. En su primera aparición del viernes había recogido más críticas que elogios. Soledad fue su coequiper, en una tarea que ya había realizado antes con buen éxito y mucho más atinada que su compañero para este tipo de eventos. 

Carlos Vives estuvo durante la tarde compartiendo ensayos con Soledad y Luciano Pereyra, para cantar en trío más tarde.

De sus comienzos a este presente de éxitos continentales pasó mucho tiempo, pero entiende que “la relación del artista con la música no cambia”.

VIVES, EL HURACÁN COLOMBIANO

El colombiano pisó el Hernán Figueroa Reyes en la quinta y última noche del Festival Internacional de Peñas como una de las figuras más convocantes. Con sonidos del Altiplano, comenzó con su más reciente hit” La bicicleta” aunque, claro, sin su coterránea Shakira.

La leyenda “VIVES” y la estampa de un tigre en su espalda, identificaron a su atuendo, que resultó de lo más llamativo. “Carito” fue el motivo de comenzar a desandar buena cumbia colombiana y vallenatos, con presentaciones intermedias al mejor estilo locutor de baile de club barrial.

El intérprete de La Bicicleta no descansó en medios tonos para armar su repertorio, repletos de cumbias y vallenatos que hicieron bailar al estadio repleto. Carito, La Cañaguatera, Y ahí llego yo y La gota fría, fueron suficientes para presentar en sociedad a un tipo que es tal cual se lo ve, sobre o debajo del escenario.

Su muestra de simpleza y simpatía, tanto arriba como abajo del escenario, le abre las puertas  al gran público, dispuesto a festejar todo. Con Vives subió en un momento Luciano Pereyra, con quien hizo nada menos que Solo le pido a Dios. Soledad se incorporó al dúo para hacer La tierra del olvido y Dame tu sonrisa

 Se confesó amigo de la Mona Jimenez y de Charly García, tuvo tiempo para hacer jueguitos de pelota, animar a la gente a “entrar en calor” y dar clases acerca de los diferentes tipos de instrumentos musicales característicos andinos e indígenas.

Déjame entrar y Quiero casarme contigo fueron parte del repertorio que culminó, como era de esperarse, con Vives andando sobre el escenario montado en su bicicleta.

carlos vives 2

EL BRILLO DE ABEL PINTOS CERRÓ LA ÚLTIMA NOCHE DE ORO

Para el cierre de los 50 años de Festival, ningún otro como Pintos para el broche de oro de cualquier fiesta que se aprecie cada vez más grande. El consagrado cantante y compositor de 32 años conmovió a todos los presentes, con un marco de público que colmó todo el predio. Un espectáculo que recorrió gran parte de su amplia discografía. El bahiense había destacado al llegar que era importante para él que en festivales como este se le diera lugar a los artistas locales y regionales, algo que Villa María ofreció, incluso en horario central.

El momento festivalero de su show estuvo protagonizado por India Martínez con la cual interpretaron a dueto su tema “Corazón hambriento”.

Su show de más de una hora y media se preocupó por satisfacer los oídos de todos los espectadores del interior del Anfiteatro. Casi nadie se movió de su ubicación y se quedó hasta el final para completar el recital de Pintos. Mientras tanto, en las afueras, las reposeras cortaban la calle entre quienes disfrutan del sonido ambiente y se proyectan en vivo las imágenes en una pantalla.