El merendero Luz de luna lanza una campaña solidaria

Desde el comedor de Villa Allende necesitan ayuda con mercadería para poder seguir asistiendo a más de 250 familias. Solicitan la colaboración de alimentos perecederos y no perecederos y abrigo para soportar las épocas de frío para las personas más vulnerables.
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La crisis social y de la pandemia está generando cada vez más la apertura de comedores y merenderos comunitarios solventados por los propios vecinos y vecinas de los distintos barrios de las sierras chicas, aunque la incertidumbre económica hace difícil la sustentabilidad de estos espacios. En ese contexto, días atrás, el merendero Luz de Luna lanzó una campaña solicitando alimentos perecederos y no perecederos, además de ropa de abrigo, frazadas, y cualquier tipo de ayuda. 

"Tenemos 250 familias que ayudamos. Hacemos meriendas y también les damos de comer. Generalmente la gente que se acerca son de barrio la cruz, La Amalia, San Clemente, Polinesias, Español y otros barrios aledaños", describe Rosa Santucho, una de las colaboradoras del comedor de Villa Allende. 

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La crisis golpea a las y los argentinos por igual. Muchos de ellos cayeron por debajo de la linea de pobreza. Y esta realidad se percibe también en el merendero ubicado en Jerónimo Luis de Cabrera 361 (atrás del colegio Lujan):  "Imagínate que nosotros antes teníamos entre 100 y 140 porciones. Hoy hay 250 familias. Desgraciadamente no sumamos más gente porque tenemos ese miedo de no poder conseguir las cosas y no llegar a darles de comer. Hace más de siete meses que se ve que esto está más complicado y esto es cada vez peor. Y se viene peor. Antes no se nos complicaba tanto de conseguir las cosas y recibíamos donaciones", narra con cierto pesar, Santucho.   

Pero dice el dicho que la esperanza es lo último que se pierde y viene de los lugares más necesitados: "La gente que menos tiene es la que más te ayuda", asegura Rosa y cuenta su parecer: "Porque es la situación que uno pasa. La misma gente ve lo que está pasando y donde comen uno comen dos."

¿Si se les ocurrió dejar de ayudar? la respuesta es contundente: "No. Movemos cielo y tierra, caminamos de lunes a lunes por todos los negocios y las calles de Villa Allende. Hacemos esta campaña solidaria  de todas las formas, pero abandonar a nuestra gente no se nos pasa por la cabeza nunca. Somos cuatro integrantes del merendero. Los cuatro laburamos por nuestra cuenta pero no tenemos un sueldo para solventar nosotros el merendero y no salir a pedir." 

Y ¿por qué siguen con el comedor y con la ayuda entonces? "Porque te llena el alma.  A esto lo hacemos por amor, porque nos gusta y porque esto te llena muchísimo. No te voy a mentir, esto cansa, a veces caminamos de una punta a la otra y sin nada. Pero la satisfacción después la vez cuando vos diste la merienda y un niño se va con una sonrisa. Y cuando la gente te da las gracias. O que la gente llorando te dice que realmente lo necesita, eso te llena. Ver que la gente se lleva un plato de comida a sus casa", concluye Santucho, muy firme en sus convicciones. 

Rosa confirma que si bien el Municipio de Villa Allende ha enviado su ayuda, el gobierno provincial está ausente y la comida no alcanza para llenar todas las panzas que acoge el merendero. "Sin embargo no bajamos los brazos y seguimos. Todo suma." confía.

Para colaborar con el merendero podes comunicarte a los números que aparecen en el flyer:

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Reviví la nota completa con Rosa acá.

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