Debatir sobre los agrotóxicos en nuestro país: La situación de los pueblos fumigados

Ambiente 09 de octubre de 2019 Por Federico Magni
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A contramano de las luchas ambientalistas contra los transgénicos, hace unas semanas el Gobierno aprobó semilla transgénica número 60 en la historia argentina, desde la primera soja RR, tolerante al glifosato, que se autorizó en 1996.  Mas allá de la exclusividad que genera riquezas para quienes comercializan estas semillas y sus derivados, el uso de transgénicos en su mayoría resistentes al glifosato, alimenta otro problema de salud pública que actualmente no encuentra respuesta en políticas de estado; como es el uso de agrotóxicos. 

Sobre esto hablamos con el Dr Medardo Avila Vazquez; neonatólogo y pediatra, de la Red de Médicos Fumigados, sobre la situación que se vive en nuestro país. "Acá tenemos un sistema productivo estimulado por el gobierno que contamina gran parte de nuestro país y genera enfermedad. Hay más de 12 millones de personas expuestas a los agrotóxicos."

En los pueblos fumigados, en los últimos 20 años desde que se permitieron este tipo de prácticas, una de cada dos o una de cada tres personas mueren de cáncer. "Entre el estado y los grandes grupos del agronegocio, hay un manto de impunidad y de ocultar una realidad que es muy grave", nos cuenta el especialista que integran junto a otros profesionales la Red Universitaria de Ambiente y Salud quienes cuestionan, difunden e investigan para garantizar los derechos de aquellos afectados por agresiones ambiéntales generadas por practicas productivas ecológicamente agresivas.


En época de campaña electoral se encuentran trabajando para frenar la aplicación de agrotóxicos, que se aproxima a los 500 mil litros por año en Argentina, con el antecedente de países que ya han visto esto como un problema creciente, generando desde prácticas de agroecología hasta incentivos económicos para quienes se sumen a la disminución o cese del uso de agrotóxicos.

“Acá no hay un problema de producir o no, y que necesitamos contaminar para hacerlo. Se puede producir sin contaminación” afirma Avila Vazquez convencido de poder llevar adelante otras formas de producción más amigables con el ambiente y las personas.

Frutas y verduras, la yerba, el vino, la cerveza hasta las leches de fórmula,  estos productos que se consumen a diario no le escapan a la presencia de glifosato; pero lo más sorprendente y preocupante es su presencia en la lluvia. "Vos saca un frasco de urocultivo, recoges la lluvia, la mandas a analizar y tiene Glifosato, Atrazona, 2,4-D; tiene los agrotóxicos con los que están fumigando", algo que estremece por más increíble que parezca. Pero no solamente los pueblos cercanos a campos son los perjudicados, "la población de las ciudades, cada día ingerimos alimentos que están cada vez más contaminados".


Un dato relevante es que el ritmo de aprobación de OVGM (organismo vegetal genéticamente modificado) se potenció durante la presidencia de Mauricio Macri: en cuatro años, se avalaron 25 desarrollos transgénicos, casi la mitad de todos los autorizados en los últimos 23 ejercicios (el 41%). De ellos, 18 fueron aprobados en los últimos dos años de gestión.

Esto desmuestra el verdadero interes de un sector del arco político que sigue obedeciendo y beneficiándose con el agronegocio que mata y enferma a miles de personas, entre ellos niños y recién nacidos.

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